Hijos bien integrados, ¿de qué depende?

Ya estamos dejando atrás la tan emblemática “vuelta al cole”. Con multitud de sensaciones en la galaxia escolar, madres que se sienten liberadas, otras con pena,  niños con absoluta desgana, otros con ilusión, y ¡qué decir de los profes! También hay de todo, ilusión, ganas, miedo….

Los primeros días del cole en nuestra casa también hubo de todo, uno vino muy contento porque se lo había pasado super bien, otra llegó “carilarga” porque su requeteamigadelalma ya no habla con ella…, pues eso, de todo un poco.

Con los años voy viendo que algunas situaciones se repiten un año tras otro. La primera vez que mi hijo mayor vino diciendo que le habían pegado en el cole se me hizo un pequeño nudo en el corazón, sabía que era una tontería, pero la verdad es que me dolió más a mí que a él.

Todos los padres queremos que nuestros hijos estén bien integrados en sus clases, en sus grupos de amigos. No necesitamos que sean niños populares, pero sí que sean queridos. Con frecuencia pensamos que eso depende de la suerte que tengan con el grupo de clase.

En este post, me gustaría daros algunas claves para que vosotros, padres, os convirtáis en el mejor recurso que tiene vuestro hijo para estar bien integrado en clase.

Qué hay en el corazón de tu hijo

 

No es tan importante saber qué ha hecho hoy tu hijo en el cole, cómo saber qué ha quedado en su corazón de todo eso. Conocer qué preocupa a tu hijo, qué cosas le han llamado la atención del día nos dará una visión de lo que alberga su corazón.

Lo que le preocupa a nuestro hijo y a nosotros no suele coincidir. Por ejemplo la comida, para ellos es un tema aburrido y no entienden qué hay de interesante en hablar de ello. Su corazón suele vibrar en los recreos, en los tiempos entre clase y clase, en definitiva cuando hay interacción con los compañeros.

¿Cómo preguntas a tu hijo por su día? ¿Le realizas un exhaustivo cuestionario hasta agotar el horario completo?, o eres más de preguntas abiertas y generales como ¿qué tal te ha ido el día?, a lo que suelen responder con un escueto “bieeeeeen”.

 

Si de verdad queremos que nos cuenten lo que más les ha impactado de su día, lo más efectivo es hacer preguntas abiertas, pero orientadas. Descender a los detalles en las preguntas les ayuda a recordar y a vincularse emocionalmente, de forma que le facilitemos que exprese lo que le haya podido afectar más.

Podemos preguntar así: -¿Cómo ha ido hoy el día?- , a lo que suelen responder bien, sin más, si son niños muy expresivos, en seguida cuentan lo que más les ha afectado de su día, tanto en positivo como en negativo. Si no, seguiremos preguntando -¿Qué tal en el recreo?, ¿A qué habéis jugado hoy?-, La respuesta de nuestro hijo nos ayudará a situarnos en su recreo, el juego, los amigos con los que ha estado y si logramos recrear todo eso, seguiremos preguntando con naturalidad, -¡Habéis jugado a la comba!, y ¿Qué tal? ¿Os habéis turnado para dar?, ¿Os habéis puesto de acuerdo en la canción?,¿Alguien se ha quedado fuera?, En definitiva, cuestiones relativas a la comba que le ayuden a situarse y recordar cómo se ha sentido.

Como la realidad es que a veces los padres estamos agotados y no estamos para grandes elaboraciones, otra ruta de preguntas más sencilla sería:  -Cuéntame lo mejor y lo peor del día-, y a partir de ahí profundizar en por qué le parece lo peor o lo mejor.

Es importante tener presente que un niño que no cuenta nada malo no significa que no le pasa nada malo, sino que hay experiencias que no está expresando.

Las peleas o enfados que nos cuenta  nuestro hijo son magníficas oportunidades para enseñarle a gestionar el conflicto.

 

Empoderando hijos

Lejos de sentirte impotente cuando tu hijo te cuenta cómo le han hecho el vacío en clase, o le han pegado, descubre el enorme campo de acción que tienes a tu alcance.

El conflicto no siempre se puede evitar, pero podemos enseñar a nuestro hijo qué hacer cuando se presenta.

Para ello te propongo tres sencillos pasos:

 

1. Lectura en positivo

Primeramente haz una lectura diferente de lo que te está contando tu hijo, ejemplo: “mamá, fulanita ya no quiere ser mi amiga, no me habla”. tú: “Bueno, no es que no quiera ser tu amiga, es que a lo mejor quiere conocer a otras compañeras de la clase y no sabe muy bien cómo relacionarse contigo. ¿No te pasa a ti con tus hermanos que a veces juegas más con unos que con otros?. Seguro que volveréis a ser amigas, mientras tanto aprovecha y juegas con más niñas de la clase, seguro que hacen cosas chulas que no conocías.”

Así la niña obtiene una visión menos dramática y más positiva de la situación. Además ponemos el foco del “problema” en el exterior ( quiere conocer a otras compañeras de la clase) y no en ella.

2.Empatia y fuera rencor

A continuación le ayudamos a ponerse en el lugar del otro, para disculparle en la medida de lo posible. Es muy saludable airear el corazón de nuestros hijos para que no quede ni una brizna de rencor. El poso de rabia que dejan los enfrentamientos entre compañeros es, con frecuencia, motor de nuevas peleas. Un niño que perdona, es un niño liberado y feliz.

Siguiendo el ejemplo, sería la pregunta de “¿No te pasa a ti con tus hermanos que a veces juegas más con unos que con otros?”. La niña consigue identificarse con la postura de su amiga y facilita que la entienda y la disculpe.

3.Qué debe hacer

Y por último hay que explicar al niño qué puede hacer en esos momentos. Que sería cuando la madre le dice “Seguro que volveréis a ser amigas, mientras tanto aprovecha y juega con más niñas de la clase, seguro que hacen cosas chulas que no conocías”.

 

Situaciones de abuso

Se pueden dar situaciones de abuso en el colegio, incluso en esos casos los padres tienen un ámbito de acción sobre su hijo mayor de lo que piensan y le pueden ayudar a gestionar la situación con los pasos descritos:

1 Lectura en positivo

2 Empatía y fuera rencor

3 Qué debe hacer

Sin embargo, cuando se detecta una situación de abuso, además de trabajar con el niño, se debe hacer hacer una acción en paralelo, no sustitutiva, con el profesor del niño. De hecho no conviene esperar a que el niño esté mal. En esos casos habrá que elaborar estrategias de acción conjunta con el profesor.

En este post me he querido  centrar en las herramientas básicas para lograr una buena integración, más adelante abordaré la situación de Bulliyng, que merece un espacio en exclusiva. Sin embargo quisiera resaltar la importancia de una buena integración como recurso decisivo para la prevención del Bulliyng.

Podéis dejar vuestros comentarios aquí o escribirme a jasnagorad@gmail.com, ¡estaré encantada de escucharos!

6 respuesta a “Hijos bien integrados, ¿de qué depende?”

  1. Me encanta este post, realmente útil, yo le estoy enseñando a empoderarse, el problema a veces son los adultos que rodean la situación con sentimientos de rencor hacia los niños, además a veces muchos de esos adultos no tienen ni que ver con los niños, ya se sabe que el patio de colegio es para todos, niños y adultos.

    1. Tienes razón Marimar, duele que los adultos hablen mal de nuestros hijos, pero lo cierto es que todo esto no llega a nuestros hijos. A nuestros hijos les llega lo que nosotros les contemos!

  2. Buen artículo, saber cómo preguntar cómo padres a nuestros hijos, y que nos cuenten su día daría para un libro. Por cierto, que palabro tan raro este del “empoderamiento” importado del ultrafeminismo, pero bueno lo perfecto no existe, ánimo y sigue!

    1. El empoderamiento es un neologismo, que, muy acertadamente, describe la actitud del que intenta hacerse valer porque es valioso en sí mismo. Una actitud muy adecuada para cualquiera que pretenda ser valorado y reconocido en su dignidad como persona. Por lo demás me alegra que te haya gustado el post.

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