Hijos que ponen a prueba

Algunos hijos nos ponen a prueba más que otros, aunque sabemos que con todos hay mucho que trabajar, en momentos determinados un hijo se puede convertir en un verdadero reto para sus padres.

Hoy me quiero centrar en esos niños,- y  ¿qué niños son esos?-, en realidad suele haber alguno en todas las familias en algún momento, en ocasiones largas temporadas que duran años.

Estoy hablando de niños contestones o que se oponen a todo o que no quieren estudiar o que hacen lo que les parece en cada momento… en definitiva que están generando malestar en la familia de alguna forma.

¿Puede existir una solución única para todos estos problemas? Ciertamente no, pero sí un camino que aporte luz y ayude a saber qué está pasando, facilitando así la solución.

 

En la familia, el problema de uno es el problema de todos

Tendemos a pensar que el problema lo tiene nuestro hijo, cuando en realidad lo tiene, de alguna forma, la familia entera, todos estamos colaborando con lo que hacemos o con lo que no hacemos para que se mantenga. Lo mejor de este enfoque es que la solución para el cambio también es compartida, todos en la familia podemos hacer algo para apoyar.

La estrategia que os quiero mostrar consta de tres momentos :

1. Observación de la dinámica completa del mal comportamiento. Para ello hay que ampliar el foco: vuestro hijo con “mal comportamiento”,pero también vuestros otros hijos, vosotros y otros familiares si conviven. Os puede ayudar responder a las siguientes preguntas : ¿dónde está cada miembro de la familia cuando comienza?, ¿cómo reacciona cada uno?  Muy importante ver en detalle qué hace la madre y qué hace el padre, ¿cómo se comporta después el hijo? ¿En qué momentos exhibe su mal comportamiento y en qué otros no?. Observar obliga a tomar distancia, así las emociones bajan de intensidad y eso permite ver más claro.

2. Reconstrucción el ciclo negativo en el que estáis todos metidos, Existe un ciclo, un patrón que se repite cada vez con el mal comportamiento aunque el contenido sea distinto, la forma es la misma. El objetivo aquí es detectar y reproducir el ciclo negativo con lo observado en el anterior paso. Habrá que comprobar si efectivamente encaja con la mayoría de los acontecimientos experimentados.

3. Ruptura del ciclo negativo, lo transformamos en una vivencia positiva, esta parte es la más difícil, consiste en cambiar alguno de los movimientos de la dinámica para que deje de producirse esa retroalimentación negativa. Es muy positivo implicar a toda la familia, para que cada uno se comprometa a renovar su papel y ayudar al hermano que se porta mal.

 

Aunque cada patrón familiar es único, lo cierto es que, en esencia, hay algunos ciclos que se dan con frecuencia en las familias, a modo de ejemplo os voy a mostrar uno.

 

   Bruno

¿Os acordáis de Diego y Ana?, la verdad es que les va bastante bien en su relación con la familia política, pero ahora han vuelto a terapia porque no saben qué hacer con su hijo Bruno de 8 años.

Bruno es buen chico, siempre ha sido un poco movido, pero ha ido mejorando, lo que les preocupa a sus padres es que se pasa el día molestando a su hermana y sobretodo que se pone hecho una furia cuando tiene que hacer algo que no quiere, como recoger su habitación o cuando le niegan algo que desea como jugar a la consola.

Ana y Diego explican que a veces son excesivamente duros con él, reconocen que les enfada muchísimo que tenga ese comportamiento, se llenan de rabia y Ana le grita, utilizando incluso palabras ofensivas,  Diego también se enfurece mucho llegando a darle algún tortazo y a zarandearlo.

¿Cómo se sienten ellos después?

Expresan que se sienten fatal, se dan cuenta de que se han pasado, ha sido desproporcionado, un poco llevados por la rabia. Piensan que lo están haciendo fatal como padres, que los gritos y la violencia no pueden ser el camino y

¿qué hacen entonces Diego y Ana?

Van buscando la ocasión de reparar su error, se convierten en padres más permisivos, le compran juguetes que saben que desea sin mesura alguna o le dejan jugar a la play sin límite de horas, en definitiva cambian las reglas que había, haciéndolas más laxas.

Y mientras tanto…,¿Qué pasa con Bruno?

Bruno se siente desconcertado, le cambian las reglas continuamente, a veces le castigan duramente y otras le dejan hacer de todo. Está malhumorado cada vez que las reglas se vuelven estrictas y cuando se vuelven blandas, disfruta del momento pero a la vez se siente inseguro y un poco ansioso porque no sabe cuando van a volver a cambiar.

Hemos podido observar cómo se desarrollan los acontecimientos, “observación de la dinámica negativa”, vamos ahora a reconstruir qué está pasando y verifiquemos que efectivamente encaja con varios sucesos distintos.

Reconstrucción del ciclo negativo y cambio

Ana y Diego dan alas a Bruno cuando se sienten mal y en esos momentos él vuela alto, tan alto que sus padres no saben ni cómo ha llegado allí y de pronto por una nimiedad, ¡ zas! Se las cortan y el pobre Bruno cae y el golpe es duro porque en su vuelo sin límites había llegado muy lejos.

Veamos ahora ¿qué podemos cambiar?

Seguramente se te están ocurriendo unos cuantos consejos que darles a Diego y Ana; que busquen espacios para descansar, que no le den tantos caprichos, que se autocontrolen y no griten ni peguen…, todas estas soluciones están bien pero no cambian lo mal que se sienten Diego y Ana después de haberse excedido con Bruno , así que, sin descartarlas, mientras todo eso llega, vamos a partir de lo que hay, no de lo que debe haber. Tenemos a unos padres que han sido demasiado bruscos con su hijo y se sienten mal por ello, desean reparar y aquí es donde podemos introducir un cambio para romper el círculo. Lo bueno de este modelo es que cualquier momento es bueno para actuar, ya que lo importante es romper la retroalimentación.

Para reparar ningún instrumento es tan eficaz como el perdón, pedir perdón a un hijo te hace grande, le muestras un camino de esperanza para el error y os permite a ambos  volver a empezar sin la mochila de la culpa. Le pedimos perdón sin restar ni sumar peso a la falta cometida por él, quedará así mejor calibrada.

Y con el corazón sin el peso de la culpa, podremos seguir educando sin cambiar las reglas.

Ana y Diego ya no sentirán la necesidad de “compensar” a su hijo porque se sienten mal y seguirán aplicando las mismas normas. Bruno al principio tal vez se desconcierte y se enfade, pero ver que las normas son siempre las mismas le dará seguridad y al mismo tiempo no se creará expectativas desproporcionadas sobre lo que puede hacer y por tanto no se frustrará tan fácilmente.

 

                  Otros actores

La hermana de Bruno, Marta, también puede ser implicada en este proceso de cambio. Lo cierto es que Marta reacciona exageradamente cada vez que Bruno la molesta y se enfada por cualquier cosa. Diego y Ana pueden  hablar con ella, explicarle que todos quieren ayudar a Bruno y pedirle que antes de gritar o llorar piense si objetivamente es molesto y en cualquier caso exprese tranquilamente lo que le ha molestado.

Como veis este modelo se puede aplicar prácticamente a cualquier situación de malestar que se de reiteradamente en la familia. En la mayoría de las ocasiones vosotros mismos veréis qué cambios podéis introducir para que termine el malestar.

¿Qué hacemos si no sabemos cómo actuar, después de detectar el problema?

A veces los padres no terminamos de ver la solución, aunque sepamos lo que está pasando. Para problemas concretos, que hemos detectado, pero no sabemos cómo actuar, como los celos o las rabietas seguiremos trabajando soluciones desde este blog, para que vosotros, con vuestra certera intuición, podais poner en práctica en casa.

No podemos ignorar que algunas situaciones se han enquistado tanto que son difíciles de cambiar, en esos casos es muy recomendable acudir a orientación familiar, porque los ojos de alguien que está fuera nos puede iluminar a los que estamos dentro y juntos encontrar las claves del cambio.

Si vivís en Zaragoza os animo a acudir a Centro de orientación familiar “Juan Pablo II”, que cuenta ya con una importante experiencia y con orientadores de gran recorrido.

8 respuesta a “Hijos que ponen a prueba”

  1. Me parece muy bueno Jas.
    Yo subrayaria el primer punto,conocer la raíz, dónde, cuándo y delante de quien se enfada o se porta “mal”? Qué nos quiere decir con su enfado?. Qué situación familiar le preocupa?.
    Antes de corregirle, ver qué hay a su alrededor que no le deja portarse como es debido.

    1. Bravo Elena, tu vas mucho más allá!eso es de nivel avanzado! Seguiremos profundizando en lo que hay alrededor de ese mal comportamiento, en lo que nos está expresando/demandando ese hijo, nos dará pistas para saber como actuar!

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